Algo de música para matizar en el día…(y hacer la gran Podeti, un largo y un corto
)
El Sábado 6 de septiembre, aquí nomás, a la vuelta de la esquina, toca en el Estadio Obras (me resisto a decirle P3psi Music, me da tirria) Tarja Turunen, ex vocalista de Nightwish. La banda que la acompañará estará integrada por Douglas Wimbish (ex bajista de Living Colour, Madonna y Annie Lennox), Kiko Loureiro (guitarrista de Angra), Maria Ilmoniemi (teclados), Max Lilja (cellista de Apocalyptica) y Mike Terrana (baterista de Masterplan, Yngwie Malmsteen Rage y ex Axel Rudi Pell). Hasta ahí todo muy lindo. Lástima que no voy a poder ir, pero a quien quiera ver un buen recital, la sugerencia es más que interesante. Una excelente cantante y unos músicos, muy, pero muy buenos.
Al margen, como grupos soportes estarán Over My Grave, Luzabril (cantante solista) y Ab Aeterno, todas bandas nacionales.
Y ante la duda de como suena en la actualidad Tarja, pasen y disfruten el primer corte de su disco “My Winter Storm”
La info fue suministrada por la gente de Prensa de Nems. Se agradecen las novedades en el mail.Gracias, newsletter!!
(Post basado en este otro, de Chiru.)
Por lo general, en cuanto hablamos de la dualidad hombre y bestia, Doctor Jeckyll y Mister Hyde, solemos tener la creencia de que don Hyde es una versión un tanto más aguerrida de nuestra indignación más ciudadana. O somos nosotros enojados e indiferentes. Creo que es un craso error. No señor, creo que es peor, mucho peor que eso.
El señor Hyde no es una persona indignada. Ni siquiera enojada. Es la parte más bestial que tenemos, no entendido como un animalito, sino aquella parte nuestra que se caga en las buenas maneras, el opuesto de lo que somos a diario. Podríamos decir, llevando este pensamiento al extremo, que la “bestia” de un tipo absolutamente venal sería asquerosamente calculadora y fría.
Pero no me quiero poner a divagar sobre las posibilidades. Creo que no podemos concebirnos como seres malvados, entonces creemos que Hyde es el enojo, la furia. Entonces tenemos a “Jeckyll” que suele ser, en general, bueno, justo. Que trata de contemporizar en una disputa. Que evita la discusión, a menos que sea necesario. Que no habla de política, ni de religión en la mesa, para no incomodar a los amigos y parientes. Que escucha “de todo” porque es una persona amplia, pero no quiere que lo dejen pegado porque le gusta algo digno de risa. Que le habla con paciencia y tranquilidad a su pareja. Que deja que sus hijos se expresen, aún a riesgo de que le contesten mal, y lo hagan ver (y sentir) como un pelotudo. Que presta el oído para quién esté mal, siendo su línea telefónica “consultorio” de cuanto precise un poco de atención, pero, eso sí, para escucharlo al buen doctor, no hay naides. Que cuando se enferma un compañero de trabajo, él le pone el pecho a las balas y labura por dos, pero si el que se enferma es él…no hay suplente. Que se lleva siempre bien con el vecino, aunque este sea un turro que le deja basura en la vereda, hace ruidos molestos a altas horas de la madrugada y el perro le caga todo el jardín. Claro, Jeckyll es un ejemplo de urbanidad. Un pelotudazo, bah.
Hyde…a Hyde todo le chupa un huevo. Si puede, hace quilombo para ver, comprobar y deleitarse con la pelotudez de quienes lo rodean. Se hace el boludo, tira la piedra y esconde la mano. Se caga en judíos, musulmanes, católicos, evangelistas y etcéteras varios. ¡Qué va! No cree en Dios y en cuanto puede se lo refriega a los que sí, y goza haciéndolos rabiar. No tiene claro lo que le gusta, pero seguro que esa cumbia de mierda no, le rompe mucho las pelotas. Si esa mierda no es música, no jodan!!! No tiene empacho en mandar a la mierda al primero que rompe las bolas con sus problemas. Dice lo que piensa (y por ende, no piensa lo que dice) sin importar a quien jode en el proceso. Es que soy muy sincero, se dice y se justifica. Es un tipo duro. Un reverendo hijo de puta.
Y es así, que Hyde es lo peor de nosotros. La parte de mierda, la que escondemos debajo de la alfombra, la que usamos para herir a los demás de la peor manera posible. La que da vuelta una discusión a su favor, sin importar las razones del otro. Si es un tarado, ¿no? La que compite y pisa y alcahuetea. La que coimea y se escapa de sus faltas. La que se indigna con los políticos pero si no roba es un boludo. ¿Cómo no va a robar? La que se asquea cuando un pibe mendiga. Que le den los padres, para eso están. ¿No?
El señor bestia es el que no reconocemos a nadie. Es el hijo de mil putas que tenemos adentro. Casi siempre. Algunos sacan a pasear al Alien seguido y otros lo esconden. Pero es parte de nuestros peores pensamientos. Vive y se alimenta de ellos. Es un garca. Y está escondido, acechando…en cada uno de nosotros.
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Hace unos días atrás charlaba con un amigo, sobre diferentes temas, café de por medio. Estuvimos, como se estila en estos casos, meta hablar de bueyes perdidos. La familia, el laburo, las películas que vimos últimamente, los libros que no tengo tiempo de leer y que él sí, mi mujer, la suya, mi pibe, el cansancio, la vida misma, ja. En determinado momento nos paramos en el temita de la edad.
¿Cómo nos imaginábamos cuando tuviéramos treinta o más? Tal vez nuestro recuerdo de lo que seríamos no se parecía mucho a lo que eramos. A lo que somos ahora.
“En unos días cumplís 35” me dijo mi amigo. Uh. Treinta y cinco años. Treinta y cinco largos años. Seguro que ochenta son muchos más, dirán. Claro, que obviedad. A veces es la intensidad, más que la cantidad de años. Les aseguro que no ha pasado un solo minuto de este tiempo de forma, digamos, liviana.
Mi edad me ha estado jugando juegos mentales bastantes sucios. Me hace elucubrar con estupideces y pensamientos frustrantes. Me asalta la horrible sensación de que mi tiempo transcurre, que se me escurre, que se me escapa. Que de a poco se va acabando y muchos de los sueños que he ido forjando en mi imaginación, se me han ido postergando. Se me hace patente la sensación de que mis ilusiones se van muriendo, que sólo quedan como expresiones vacuas de lo que quiero ser y no puedo. O, por lo menos, que no logro materializar. Que tengo toneladas de obligaciones, deberes, obstáculos y kilos y kilos de cansancio, antes que cualquier mínima satisfacción. La implacable certeza que hay, apenas, retacitos donde me puedo refugiar a soñar un poco. Dónde puedo ser sólo yo. No ser papá. No ser “marido”. No ser la cabeza de una familia. No es que reniegue de eso, no. Nadie te obliga a hacer esas cosas…es que siento que dejo de ser un individuo. ¿Cómo casi todos?
Para mi desgracia, en mi vida de soltero también ejercí ese rol semi paterno. Pero antes, metafóricamente hablando, tenía una fortaleza donde refugiarme y hoy en día mi refugio son cuatro chapas sin clavar.
Si después de esto, no cometo sepukku, es porque a pesar de los obstáculos, aún me queda energía para repostar, recapitular sobre lo ganado, más que sobre lo que no tengo. Y repito (y me repito) como todos los años…que esto es una hoja en blanco. Una hoja enorme y limpita para escribir, para llenar de deseos y buenas intenciones. Reconozco que me siento tentado a hacer un balance…muchos años de trabajar con números, vea. Que diantres, lo voy a hacer. A ver…casado. Un hijo. Trabajo estable hace dos años. Algunos muy buenos amigos. Tengo a mis viejos y a mis hermanos presentes. Con gente nueva que voy conociendo. Con gente vieja y buena que está volviendo. Una perrita. Con recuerdos muy muy lindos, que me hacen fuerte y me dicen en los momentos más fuleros que hay esperanza, que si todavía puedo recordar y cuestionar lo que me obsesiona, lo que me desvela, es porque aún no me perdí. Que todavía estoy. Que todavía SOY. Que PUEDO. Y por sobre todo, que todavía QUIERO. Que aunque me parezca todo difícil y que me tire abajo, en cuanto llegue al fondo, sólo me queda salir.
Entonces, agarro una porción de torta, pongo mi música favorita en la compactera…tomo papel y lápiz y dejo volar mi mente. Me digo: Es sólo otro año más…que sea genial!
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Una fuente eterna de estupidez, gracia y posts de relleno es el “delator” sistema que tienen los blogs para decirnos como diantres alguien llega a nuestra paginita personal.
Y he encontrado esta simpática búsqueda “dibujos de la noche oscura”.
Ya sé que no es como buscar “Batman empomado”, “monos en aceite de oliva” o esas búsquedas hilarantes del blog ¿Qué estás buscando? o las estupendas guarradas que le caen a Zorra. Pero que alguien goglee “dibujos de la noche oscura” habla de que los zonzos del planeta, al menos tienen internet. Pero en un rapto de inaudita bondad, “¡Paren las rotativas!” se emociona en presentar una imagen que soluciona la inquietud de esta alma solitaria en el cosmos…
No hay caso, José Pablo Feinmann tiene razón: cualquier boludo tiene un blog. Y en negrita ME lo digo, ¿eh?
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Después de varios días de ausencia, más de uno (algún trasnochado) esperará alguna novedad importante. Bueno, algo hay. El pasado sábado fui con mi vástago a la 19º Feria del Libro Infantil y Juvenil. A decir verdad, estuvo bastante entretenida. En comparación con la de los grandes, claro. Vimos un par de espectáculos de títeres con el crío, y digamos, que opté por la filosofía “¿a dónde querés ir?” y no por la mayoritaria “vení a ver esto, dale, ya estuviste mucho por acá” de unos cuantos padres. Nota al margen…¿qué nos pasa a los adultos? O sea, la feria era para los pibes…no podés llevarlo a un lugar y a los diez minutos pretender sacarlo. Los pendejos son caóticos, tienen su ritmo, su orden. No es lo mismo un nene de cinco que uno de doce. El programa de actividades estaba ahí para que uno tuviera las opciones, pero si en ese momento el enano estaba ensimismado con los títeres, no lo vas a arrastrar hasta el taller de plástica o si descubría el patio de juegos, no pretendas que quiera ir a ver a los payasos o que vaya a elegir un libro del Quijote ilustrado. En esos lugares deberían meter a los adultos en un pelotero y dejarlos allí, cosa que no jodan mucho. Y hago un mea culpa, porque más de una vez he sido así y afortunadamente, esta vez me dejé de joder.
Bueno, como la cosa viene light, más fotos.
Y la adquisición de la semana, la libélula Lito, que después se dedicó a perseguir gente en la Feria.
¡Ah! ¡Casi me olvidaba! Antes de mi desaparición de los últimos días, participé de la Reunión Lacanniana Salieri Anual (bueno, me gustan los nombres pomposos) y en vez de escribir algo simpáticamente alusivo, les dejo los links de gente que hace las cosas mejor que yo. He dicho. Pasen por acá, por acá y acá. Y una visión bizarra de la realidad de ese encuentro acá. Ya está me cansé. Se vemo’.
Ayer me la agarré con unos redactores que no tenían idea de traducciones. Hoy le toca a un crítico de cine de la revista Noticias. Mister Carnevale, sientese en el sillón, que empieza su sesión.
¡Nooooo! ¡So bestia! La película que protagoniza Nicole Kidman es “The Others” no “El otro” ¡Animalito de Dios! ¡Otro más que no sabe donde queda IMDB! ¡Ah! “The Others” traducido, significa “Los Otros”. Seguí traduciendo a pelo, ¡zapallo!
Y en la segunda imagen, digamos que le voy a dar por un concepto vertido sobre la nueva película de Hulk…lean atentamente: “tuvo su momento de efímera gloria como serial televisiva protagonizada por Bill Bixby y el forzudo Lou Ferrigno entre 1978 y 1982″. Ok. Supongamos que este hombre es tanguero de ley y para él “20 años no es nada”, entonces, que una serie esté en el aire cuatro años es “efímero”. Ya quisiera más de uno tener un producto por cuatro años al aire. De hecho, la serie de TV de Hulk es la que más se recuerda en el imaginario popular, más que los comics o las películas de cine. ¡Mirá que “efímero” efecto tuvo!
“¡Carnevale! ¡No soy yo cuando me enojo!”
Y ahora los dejo con el link del error de “Los Otros”. Me voy a buscar otro para apalear, endemientras.
Ya hace varios días que estoy desaparecido. Que va, digo días…semanas!!!
Para quienes creen que me la creí, que soy una estrella y que voy a ir a “Bailando por un sueño”, les aviso que no sé bailar y estaba enfermo y desganado. Hoy ya reviví y voy a empezar dandole palitos a alguien, para no perder la costumbre.
Y tenemos el agrado de darle con un caño galvanizado por el balero a la gente del portal Puroshow, que se ve que no conocen las bondades de los traductores automáticos del Google.
En la primera imagen, podemos apreciar el título de la nueva película del encapotado (¡Batman, che!) que en inglés es “The Dark Knight“. Algo que podríamos tratar de traducir y sería más o menos como “El caballero oscuro”. Bueno, ¿que es lo que hacen estos simpáticos mamertos internéticos? Traducen el título como “La noche oscura”. A ver…¡NOOOOOOOO! Manga de mamertos! Noche es NIGHT no KNIGHT!! Hay una K de diferencia, so bestias. ¿Tan difícil es consultar un diccionario inglés-castellano, castellano-inglés? Aparte…¿qué diantres estaban pensando? ¡La noche oscura! ¡Tomatelas! ¡Y les pagan por escribir! ¡Vayan a robar a los caminos!
Y encima tienen el tupé de escribirlo mal varias veces y hasta en inglés (ver primera imagen). ¿Que les pasa? ¿No conocen IMDB?
Ojalá venga el Joker verdadero y les meta una flor con ácido por el trasero, so cretinos.
“La póxima vez traducí bien, ¿estamos?”
¡Ah! ¡Qué bien me siento! Tengo que buscar más víctimas…mientras, le dejo el link de la “macana” de los Puroboys aquí.
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Tengo un día movidito, movidito, y en unas cuantas horas pasadas, este es el primer respiro que me tomo. A falta de inspiración escrita, un poco de música para levantar el ánimo, porque al lado mío, mi compañero tiene sonando los temas más livianos de la banda de sonido de “El Señor de los Anillos” y no es precisamente lo más enérgico del planeta. Con ustedes, una de mis bandas favoritas, Kamelot y su tema “Rule the world”.
Contesto la cadena sugerida (cof cof) por Zoqueta, tal cual había prometido. Ahí va:
Pasos a seguir:
1. Cada jugador cuenta 6 confesiones de sí mismo.
2. Además de las 6 cosas, tiene que escribir en su blog las reglas.
3. Por último tiene que seleccionar a otras (6) personas y escribir sus nombres/blog.
4. Por supuesto, no hay que olvidar dejarles en un comentario que han sido seleccionadas para este juego.
A ver que me viene a la cabeza…ir a ver Iron Man…Meteoro…
1. Detesto los cajones mal cerrados. Es una obsesión (no sé si se puede tratar farmacológicamente). En cuanto veo un cajón mal cerrado o semi abierto, al toque tengo que cerrarlo. Aún en el trabajo o en una casa ajena, y aunque el mueble/escritorio no sea mío.
2. Me saca de quicio que cuando hablo no me miren. Si me dicen (mientras no me miran) “seguí, dale, yo te escucho” me dan ganas de darle con una trincheta en el parietal.
3. Mirar conmigo un noticiero es un bajón anímico. Destripo la noticia y le digo a mi interlocutor ocasional que lo que acaba de ver un fiasco y que es diez veces peor de lo que mostró la tele o escuchó en la radio o leyó en cualquier matutino.
4. Odio a mi vecino, a sus ruidos de fin de semana a las siete de la matina (amoladora, martillo, maquina mezcladora, incluso los usaba a…las 2 de la matina!) desearía reventarle la cabeza a palazos, pero me conformo con lanzarlo al pogo de Almafuerte con una remera de Miranda!
5. Si pudiera no trabajaría. Nunca. De nada. De en serio. Odio trabajar. Mucho.
6. Siempre que me gusta una mujer, se me borra la poca inteligencia que tengo, se me desaparecen las ideas, no hay chistes y quedo bien tonto. Y serio. Y más tonto. Y, por lo general, me rechazan. Salvo mi jermu…a la que perseguí por dos meses.
Ufff…se finí…ahora las pobres víctimas del cadenazo (y de paso a ver si se dignan a escribir, me cachendié XD)
1. Lacanna
2. Andee
3. Shadowcita
4. Maru
5. marxxiana
6. principio de incertidumbre
Es todo por ahora. Me voy a seguir currando.
Entre las cosas de un fin de semana bastante movido (en el buen sentido de la palabra) fui al cumpleaños de una amiga recién llegada (unos meses ya) desde España. Linda y bonita tertulia, hijo se portó de bien a muy bien (gracias al supremo hacedor) e incluso se durmió, posibilitando que papá pueda hacer sociales un rato.
En la habitación de los chicos de la casa, encontré un par de juguetes venidos, supongo, de la Madre Patria (España, hombre!) y uno en particular me encantó y bueno, no pude resistirme a fotografiarlo:
Chupate esta mandarina, Meteoro!!
Sí!! A mi hijo le encanta Pocoyó, pero debo confesar mi entusiasmo también por dicha serie, la cual prefiero en su doblaje españolísimo (ya que los creadores del personaje son de la península ibérica) por sobre la versión latinoamericana (que igual es buena…no he escuchado la inglesa, con el capo Stephen Fry en la voz del locutor).
Eso es todo por ahora, me voy a tomar la chocolatada con galletitas. Chau!


Rápido y ágil, presientes el peligro (literalmente). Y eso compensa toda la cosa espeluznante que tiene la araña en su conjunto















